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TORRE CASA Y CAPILLA DE LA CONVERSIÓN
(SIGLOS XIV-XVI)

Entrar en la Casa Santa de Loyola es entrar en la «cuna» de la misión jesuita. No se trata simplemente de un museo sobre la vida de un santo, sino de un santuario de transformación radical. Entre estos gruesos muros de piedra, los sueños de caballería mundana de un soldado herido se hicieron añicos, solo para ser sustituidos por un fuego interior que anima todas las obras y misiones ignacianas hasta el día de hoy. 

La Capilla de la Conversión, situada en esta torre ancestral, es el lugar exacto donde Ignacio experimentó su «santa inquietud». Fue aquí, durante una larga y dolorosa recuperación, donde comenzó a distinguir entre los deseos fugaces del ego y la llamada constante y gozosa del Espíritu. Al estar en este espacio sagrado, recordemos que Dios no encontró a Ignacio en un estado de perfección, sino en un estado de quebrantamiento y aburrimiento. Esta sala nos recuerda que cada momento «destrozado» en nuestras escuelas o en nuestras vidas personales es un terreno potencial para un nuevo comienzo. Estamos en el lugar donde cayó un soldado y se levantó un peregrino.

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«parte del tiempo lo dedicaba a escribir y parte a rezar»

Dios puede hablarnos a través de nuestra personalidad, nuestra historia, a través de algunos acontecimientos clave y, sobre todo, a través de nuestros deseos más profundos y persistentes. Dedica un tiempo a recordar o reflexionar en oración sobre uno o varios de los siguientes puntos:
 

  1. ¿Cuál fue un momento decisivo de conversión o un giro significativo hacia Dios en mi vida?
     

  2. ¿Hay algo en mi vida que necesite especialmente ser sanado o desafiado por la gracia de Dios para que pueda acercarme más a lo que Dios quiere que sea?
     

  3. ¿Cuál es un deseo o sueño persistente que está profundamente arraigado en mí? ¿Qué podría estar diciéndome Dios al tomar conciencia de esto?

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«el peregrino deseaba ir a ver la casa»

La Santa Casa fue originalmente una fortaleza-palacio medieval. En 1456, la mitad superior fue demolida por decreto real para frenar el poder de los señores feudales locales en guerra; el abuelo de Ignacio la reconstruyó en ladrillo, dándole el aspecto distintivo de dos tonos (piedra abajo, ladrillo arriba) que se ve hoy en día.
 

  • El acontecimiento (1521): Después de que una bala de cañón le destrozara las piernas en la batalla de Pamplona el 20 de mayo de 1521, Iñigo fue trasladado en una camilla a esta casa. Se sometió a dolorosas operaciones sin anestesia para recolocar los huesos.
     

  • La importancia: durante su larga recuperación a lo largo del verano y el otoño de 1521, se quedó sin historias de caballería que leer y le dieron La vida de Cristo y el Flos Sanctorum (Vidas de los santos). En marzo de 1522, salió de la casa convertido en un hombre nuevo. La capilla actual marca la habitación donde convaleció, el verdadero «lugar de nacimiento» del espíritu ignaciano.

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