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ENFERMERÍA JESUITA
LA CUNA

La enfermería jesuita de Loyola es un profundo testimonio de la «tercera etapa» de la vida y del poder perdurable de la misión jesuita. Aquí, el ajetreo del ministerio activo da paso al profundo y contemplativo trabajo de la oración y al «apostolado del sufrimiento». Para un coordinador pastoral, este edificio sirve como un conmovedor recordatorio de que nuestro valor a los ojos de Dios nunca se mide por nuestra productividad o el éxito de nuestros programas, sino por nuestra fidelidad y nuestro amor. En el silencio de estas salas, vemos la culminación del Suscipe: una ofrenda total de memoria, comprensión y voluntad. Es un lugar donde los «hombres para los demás» se convierten en hombres para Dios en una rendición final y silenciosa, enseñándonos que la misión de una escuela jesuita no es solo preparar a los estudiantes para una carrera, sino formarlos para la plenitud de una vida humana, incluyendo sus eventuales vulnerabilidades.

Visitar este espacio nos invita a reflexionar sobre el «cuidado del cuidador». Al igual que estos jesuitas mayores son acogidos en una comunidad de compasión, nuestro papel en las escuelas europeas es garantizar que nuestros colegas y alumnos se sientan apoyados cuando se encuentran en sus momentos más débiles. La enfermería desafía la tendencia moderna hacia la eficiencia constante y ofrece, en su lugar, una «pedagogía de la ternura». Que este lugar nos inspire a llevar un ritmo más lento y compasivo a nuestro trabajo pastoral, reconociendo que los momentos de enfermedad, fracaso o agotamiento en nuestras comunidades escolares no son interrupciones de la misión, sino oportunidades sagradas para que se manifieste la gracia de Dios.

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«parte del tiempo lo dedicaba a escribir y parte a rezar»

  1. Nuestros momentos de fragilidad (o insuficiencia, enfermedad o deficiencia) también forman parte del camino. Son oportunidades para entregarnos más a Dios y confiar más en que todo está en Sus manos. ¿Cuál es un área de tu vida o aspecto de tu realidad en la que te sientes vulnerable, débil o necesitado de cuidados? Dedica tiempo simplemente a dejar que Dios te mire en eso.
     

  2. La vulnerabilidad y la debilidad también son una parte importante de la vida porque nos ponen en una posición en la que necesitamos aprender a recibir amor. Aprender a abrirnos y ser capaces de recibir amor es una dimensión esencial del mensaje del Evangelio. ¿Sabes recibir? ¿Cómo y de quién buscas cuidado y apoyo en tu escuela? 

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«el peregrino deseaba ir a ver la casa»

La moderna enfermería de Loyola atiende a los jesuitas ancianos y enfermos de la Provincia Española. Continúa la tradición de la «tercera prueba» o etapa final de la vida jesuita.
 

  • La misión de la oración: En la Compañía de Jesús, la misión de un jesuita no termina con la jubilación. A los que se encuentran en la enfermería se les asigna oficialmente la misión de «rezar por la Iglesia y la Compañía».
     

  • Significado: Este lugar recuerda a los visitantes que la misión jesuita no consiste solo en «hacer» (enseñar, construir, liderar), sino en «ser» en presencia de Dios, incluso en la debilidad.

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